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Visita al Puerto del Callao
Miles de banderitas agitadas al viento, frases elogiosas y globos multicolores enmarcaron ese día Jubiloso en que el Vicario de Cristo poso sus pies sobre esta tierra Chalaca y bendijo a todos sus habitantes que le aclamaban incesantemente: "¡Que se quede! ¡Que se quede!". El Santo Padre ingresó al Ovalo Simón Bolívar a las 08:35 de la mañana acompañado por el Cardenal Juan Landázuri Ricketts, el Nuncio Apostólico Mario Tagliaferri y Monseñor Ricardo Durand Flórez Arzobispo del Callao. Las autoridades Eclesiásticas tomaron posesión de sus ubicaciones mientras el Papa Juan Pablo II, se apartó del grupo y se arrodilló ante las Imágenes del "Señor del Mar" y la "Virgen del Carmen de La Legua", Patronos del Primer Puerto de la República. El acto litúrgico se inició con el saludo de Juan Pablo II. "A todos les deseo que Dios, nuestro Padre y Jesucristo, su Hijo, os concedan gracia y paz", manifestó mientras la multitud vivaba su presencia desde todos los puntos de la concentración. Monseñor Ricardo Durand, presentó el saludo del pueblo Chalaco al Santo Padre en el que agradeció la gentileza de su visita e invocó una oración especial para la población de fieles congregados en el lugar. Después se leyó un pasaje de la Biblia, del libro de Isaías, en que se describen los sufrimientos del Mesías, cinco siglos antes de su llegada. "Así, este maravilloso cántico del Siervo de Dios, nos propone no sólo la descripción de los sufrimientos del Señor, sino el sentido de su Pasión que culmina en la Resurrección", recordó el Santo Padre al iniciar la explicación de las sagradas escrituras. En esta parte de su mensaje, recomendó imitar a Cristo visitando a los enfermos porque "la preocupación y el servicio que se presta al enfermo es uno de los inicios que distinguen a un pueblo cristiano, en ese servicio que exige sacrificios, brilla la más alta virtud: la caridad". Dirigiéndose especialmente a los ancianos les invocó a reflexionar por encontrarse cerca de la "ciudad permanente", en una edad muy difícil, de incomprensión y soledad. A todos se les aplica lo que dice el libro de Proverbios: "la honra del anciano son sus canas", agregó para decir después que sólo unos pocos pueden acogerse a la jubilación y ser atendidos cariñosamente por los mismos parientes, amigos o vecinos. Juan Pablo II, prometió al pueblo peruano regresar en otra oportunidad para reunirse nuevamente con los fieles, al reconocer que se ha quedado prendado de la hospitalidad de sus habitantes y vivido gratamente el fervor religioso que profesan los miles de fieles que se congregan a diario en la puerta de la Nunciatura. El Papa Juan Pablo II, hizo delirar a los Chalacos cuando elevando la voz dijo: "Callao amigo... Perú amigo..." Los aplausos, gritos y vivas fueron estruendosos y todos gritaban a la vez..."Que se quede... que se quede..." El Santo Padre aplaudía y sonreía. A Su
Santidad se le entregaron varios presentes: El Santo Padre en retribución a tantas muestras de simpatía obsequió a la Diócesis del Callao un hermoso Cáliz de Plata, para que en él se consagre el Cuerpo de Cristo y perdure su recuerdo entre la Feligresía Chalaca. En el "Encuentro con los Enfermos y Ancianos". _______________________________________________________________________________ |