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Biografía
La vida
de Karol Wojtyla.
Nacimiento, vivencias y
la Biografía oficial publicada por la Santa Sede.
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Vocación
Sacerdotal
Nacimiento
de su vocación con la herida de la Segunda Guerra Mundial y
su designación como Juan Pablo II.
::
Su
Pontificado
Principales
acontecimientos de uno de los pontificados más largos de la
historia.
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Visita
al Callao
Histórica
visita de Juan Pablo II al Puerto del Callao.
::
Calvario
y
Muerte
Sus
últimos días con nosotros y con la esperanza de un mundo
mejor para los jóvenes.
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El
Adiós
Sed
Feliz, sedlo también vosotros
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Rogito
de su Santidad
Resumen
de la Vida del Papa.
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Testamento
de Juan Pablo II
Publicado
el 08 de abril del 2005.
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Escudo
Pontifico
Significado
del Escudo de Juan Pablo II.
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Bibliografía
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Discurso
de Su Santidad
al llegar al Perú
Callao,
01 de febrero de 1985.
Señor
Presidente,
Hermanos Obispos del Perú,
Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas:
Acabo de pisar tierra peruana. Y al besarla, he querido manifestar mi estima profunda hacia todos sus habitantes, que desde este momento me acogen con corazón abierto.
Por ello, la primera palabra que viene a mis labios es la de un cordial
¡gracias! ¡Muchas gracias!.
Gracias ante todo al Señor Presidente de la Nación, que me invitó amablemente a visitar el País y que me ha dado la bienvenida en nombre de todos los peruanos, con palabras tan dignas de aprecio. Ellas recogen el sentir de los católicos del Perú, que, en espíritu de fe, tan vinculados han estado tradicionalmente al Papa.
Gracias al Señor Cardenal Arzobispo de Lima y Presidente de la Conferencia Episcopal, al Señor Arzobispo-Obispo del Callao en cuya jurisdicción se halla este aeropuerto Jorge Chávez, y al Secretario General de la Conferencia Episcopal. Ellos me reciben en nombre de todos los Obispos, que amablemente me invitaron a venir a Perú y que aguardan en la Catedral limeña nuestro primer encuentro, y a los que desde ahora saludo cordialmente.
Gracias a todas las Autoridades, tanto nacionales como locales, civiles y militares, que han querido venir a recibirme.
Y gracias al querido pueblo fiel del Perú; a cuantos hoy encuentro o encontraré, y a tantos otros que de diversas maneras me han mostrado su deseo de verme en su ciudad o en sus ambientes de trabajo. Aunque evidentes exigencias organizativas no me permitan visitar otros lugares que habría deseado, a todos se extiende mi gratitud y recuerdo.
El
nombre del Perú hace evocar los ecos remotos del Imperio Inca
del Tahuantinsuyo, que supo vencer la formidable barrera de
los Andes. Después de la evangelización, ese nombre habla de
figuras tan notables como los Santos Toribio de Mogrovejo,
Rosa de Lima, Francisco Solano, Martín de Porres, Juan Macías,
Sor Ana de los Angeles, que mañana veremos beatificada en su
propia tierra arequipeña.
Ello
ha permitido un proceso de mestizaje integrador, no sólo
racial, sino cultural y humano, que se plasma de tantas
maneras en vuestra vida diaria. En ese proceso la Iglesia no
ha estado ausente, sino que, como reconoce vuestra misma
Constitución, ella ha tenido un papel "importante
en la formación histórica, cultural y moral del Perú"
(art. 86).
¡Cuántas
son las fechas significativas en la historia del Perú -en el
que se dieron también cita los ideales de San Martín y de
Bolívar- en las que se halla una presencia, creadora de
identidad histórica, de la fe cristiana, del impulso
religioso, de la obra de la Iglesia! Son elementos que
han buscado una síntesis integradora, no siempre fácil, en
vuestra alma nacional.
En
este momento histórico, es necesaria una creciente
solidaridad entre todos vosotros y un nuevo descubrimiento de
vuestras raíces humanas y religiosas; para crear nuevas
fuerzas de justicia a todos los niveles, para superar las
funestas tentaciones de los materialismos, para dar a cada
peruano una dignidad renovada que lo haga libre en su interior
y bien consciente de su destino ante Dios, ante sí mismo y
ante la sociedad.
Ahí
entra el gran papel de las fuerzas interiores; ahí se coloca
la importante función de la fe, para cambiar desde dentro las
personas y, mediante ellas, la sociedad. Porque no se podrá
avanzar "en el camino difícil de las
indispensables transformaciones de las estructuras de la vida
económica, si no se realiza una verdadera conversión de las
mentalidades y de los corazones" (Redemptor
hominis, 16).
Estos
son los ideales que quiero servir con mi visita, y que desearía
se tradujesen en una ayuda al robustecimiento de la fe del
pueblo peruano y en una promoción de la causa de su paz, de
la convivencia en el mutuo respeto, de la reivindicación del
derecho de cada uno por vías de diálogo y no de violencia.
Los
quinientos años de la evangelización de estas tierras -fecha
para nosotros tan cercana- son una exigencia de construcción
urgente de un hombre latinoamericano y peruano más recio en
su fe, más justo, más solidario, más respetuoso del derecho
ajeno al defender y reivindicar el propio, más cristiano y más
humano.
Que
la Virgen Santísima, tan venerada en toda la Nación, nos
alcance en estos días abundancia de luz y gracia. Y que el Señor
de los Milagros aumente en cada peruano la fe, la unión, la
fraternidad. Con gran confianza, bendigo desde ahora a cada
hijo del Perú. |