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El Dogma de
la Asunción
Año Santo
Los
Preliminares
de la
Coronación
de la
“Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua”
tuvieron un
cuadro
maravilloso.
El Año
Santo de
1950.
La idea
salió
brillante y
el resultado
lleno de
esplendores.
La
grandiosidad
del Año
Santo ha
sido tal que
ha
sobrepasado
en mucho las
esperanzas
de los más
optimistas,
por las
inmensas
multitudes
que
acudieron a
Roma a ver
al Papa y
ganar el
Jubileo y
por las
repercusiones
que tuvo en
el mundo. El
siglo actual
esta lleno
de
aspiraciones
y de
esperanzas.
Bien es
sabido que a
menudo se
refieran
únicamente a
bienes
materiales y
a veces,
incluso, a
cosas
quiméricas e
imposibles.
Pero toda
espera, mas
tarde o más
temprano,
siente la
necesidad de
dirigirse a
un bien
verdadero.
El hombre de
nuestro
tiempo busca
los valores
esenciales
más de lo
que parece,
porque busca
la
estabilidad
y busca la
gracia de
Dios. Por
esta razón y
no por otra,
el mundo se
ha
movilizado
ante la
llamada del
Jubileo.
En frase del
Sumo
Pontífice,
se ha
removido el
mundo.
“La Urbe
y el mundo
se
encuentran
bajo el
signo del
gran
jubileo.
Este Jubileo
significa
fuerza y
gracia para
los
individuos,
para la
Iglesia y
para la
humanidad”.
Año de
íntimo
recogimiento
a la luz de
la verdad
eterna. Año
para muchos
de recobrada
paz entre el
cielo y la
tierra,
entre Dios y
el hombre.
Año de
profundización
religiosa
para todos
aquellos a
quienes las
exigencias y
las
atracciones
del mundo
han turbado
o nublado la
mirada hacia
el
“Unum
necessarium”.
Esa
trascendencia,
se ha dejado
sentir en
numerosas
manifestaciones
religiosas
en todos los
pueblos de
la tierra. Y
entre todos
los actos
del Año
Santo el que
más
repercusión
hizo en el
mundo
entero, fue
la
Declaración
del Dogma de
la Asunción
de María
Santísima a
los Cielos.
Allá en
Roma, ante
una multitud
de mas de
Quinientos
mil
creyentes y
cerca de
Seiscientos
Obispos, su
Santidad el
Papa Pío XII,
proclamó con
su autoridad
infalible de
Pastor
Universal de
la
Cristiandad,
el Dogma de
la Asunción:
“Pronunciamos,
declaramos y
definimos
ser Dogma
por Dios
revelado
que, la
Inmaculada
Madre de
Dios siempre
Virgen
María,
terminado el
curso de la
vida
terrena,
subió a la
Gloria
Celestial en
Alma y
Cuerpo”.
Una
aclamación
propia de
los grandes
triunfos,
brotó de la
Plaza de San
Pedro, de
las calles
próximas y
de todos los
rincones del
mundo en
donde había
sido posible
instalar un
aparato de
radio. Pero,
si en todas
las partes
de la tierra
se oyó este
clamor de
jubilo de
una manera
extraordinaria
lo fue en
Lima.
Su Eminencia
Reverendísima
Juan
Gualberto
Guevara,
Primado del
Perú,
queriendo
hacer sentir
el jubilo de
la
cristiandad
en todos los
corazones
peruanos,
tuvo la idea
brillante de
hacer una
demostración
de fe y de
fervor
Mariano, al
ordenar la
concentración,
en la Plaza
de Armas de
Lima, de
todas las
Imágenes más
Veneradas de
la Santísima
Virgen.
Al describir
la apoteosis
de esta
manifestación,
la Plaza de
Armas fue
una antorcha
de luz y de
amor que
ardía en
cada corazón
peruano.
Cada Imagen
rodeada de
sus devotos,
en alto
sobre sus
andas, todas
repujadas de
oro y plata,
de flores y
de luces,
parecía
bendecir a
todos y
sonreír a
las
aclamaciones
y vítores de
todos sus
hijos que
celebraban
tan
jubilosamente
su fiesta.
Fue un
espectáculo
nunca visto,
que conmovió
a todos los
que tuvieron
la dicha de
presenciarlo.
Entre las
imágenes más
veneradas
estaba
“Nuestra
Señora del
Carmen de La
Legua”,
la Virgen
del Callao,
que rodeada
de sus
innumerables
devotos,
atrajo la
atención de
todos por
sus encantos
y por el
entusiasmo
nunca
desmentido
del pueblo
del Callao
que rodeaba
y aclamaba a
su Reina con
delirio
desbordante.
Fue el
preludio de
la
Coronación
que en forma
solemne
había de
realizarse
al año
siguiente en
el Callao.
Este
entusiasmo
que despertó
la Imagen de
la
Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua
merece
quedar
impreso para
el recuerdo
de sus
devotos y
para esto
transcribiremos
los párrafos
de un
articulo de
la Revista
Santa
Teresita
portavoz en
el Perú de
la devoción
Carmelitana.
Callao y
Lima por la
Virgen del
Carmen de La
Legua
"Con Ocasión
de las
Solemnidades
de la
Proclamación
del Dogma de
la Asunción”
“Aun esta
vivo y
palpitante
en la
memoria de
todos los
habitantes
de Lima, el
derroche de
fervor y
entusiasmo
con que se
celebró en
nuestra
Capital la
Proclamación
del Dogma de
la Asunción.
Lima entera
vibró con
toda la
tensión de
su alma
profundamente
católica en
aquellos
días
memorables.
La magna
concentración,
más de
30,000
personas en
la Plaza de
Armas, la
noche del 31
de octubre,
que
comulgaron
con todo
Amor Mariano
de sus
pechos
henchidos de
entusiasmo.
La
devotísima
procesión de
las imágenes
históricas
de Lima y
alrededores
de la Virgen
María.
Pero si
hubiéramos
de destacar
algunas de
estas
explosiones
de fervor
Mariano, no
dudamos en
calificar
como lo más
emotivo el
entusiasmo
despertado
en todos los
asistentes
hacia la
“Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua”,
Patrona de
la Provincia
Constitucional
del Callao.
Apoteósica
la
peregrinación
con la
Imagen desde
su Santuario
del Callao a
Lima y
apoteósico
el
recibimiento
tributado en
la Plaza Dos
de Mayo.
Tanta fue la
multitud que
se agrupo en
torno de la
Virgen
del Carmen
de La Legua
que en
juicio de
muchos,
supero a la
inmensa
multitud que
reúne en
torno de sí
la Imagen
del
Señor de los
Milagros de
las
Nazarenas,
con ocasión
de sus
triunfales
procesiones.
Entre
lágrimas,
oraciones,
vivas y
flamear de
pañuelos, la
histórica
Imagen se
dirigió
hacia la
Iglesia de
la Merced
donde hizo
noche. Al
llegar al
templo, el
Padre
Hermenegildo
de la Virgen
del Carmen
hizo uso de
la palabra
para
agradecer en
nombre de la
Orden
Carmelitana
esta
demostración
de adhesión
entusiasta
hacia la
Virgen
del Carmen
de La Legua
y anunció a
todos los
fieles allí
congregados
la próxima
iniciación
del
“VII
Centenario
de la
Entrega del
Escapulario”,
invitándolos
a unirse a
las
Solemnidades
que con este
motivo
habrían de
celebrarse.
El público
vitoreo a
María en sus
distintas
Advocaciones:
Virgen
Corazón de
María,
Virgen de la
Asunción,
Virgen del
Perpetuo
Socorro,
Virgen de la
Medalla
Milagrosa,
Virgen de la
Inmaculada
Concepción,
Nuestra
Señora de
Lourdes,
Nuestra
Señora de
Fátima,
Virgen María
Auxiliadora,
Nuestra Señora de Cocharcas, Nuestra Señora de la O, Virgen de Asunta,
Virgen de
las
Mercedes,
Virgen de
la Valvanera,
Nuestra
Señora de la
Nube (1),...
al paso de
cada una de
las Imágenes
era saludada
con todo
cariño,
entre
aplausos de
emoción.
Pero lo que
puso en
tensión el
espíritu de
la piadosa
multitud,
fue la
presencia de
la
Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua;
horas como
aquellas se
viven muy
pocas veces
en la vida.
Aquella
explosión de
aplausos,
aquel clamor
de gargantas
que
enronquecían
gritando,
parecía que
hacia
tambalear de
emoción la
Imagen de la
Virgencita;
y los
corazones no
pudiendo
convertir en
palabras sus
sentimientos,
se veían
obligadas a
hablar con
el lenguaje
emocionado
de las
lágrimas.
Jornada de
profundo
sabor
Carmelitano,
solemne
pregón y
grandioso
preludio del
Año Jubilar
Carmelitano...”.
Tal
manifestación
de fervor y
amor por la
Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua,
no podía
terminar sin
que fuera en
el Perú
entero, la
que llenase
las
actuaciones
religiosas
con motivo
de la
extensión
del Jubileo
del Año
Santo al
mundo entero
y el
glorioso VII
Centenario
de la
entrega del
Escapulario
a San Simón
Stock.
El
Eminentísimo
Cardenal
Juan
Gualberto
Guevara,
viendo este
clamor
popular hizo
entrega a la
Virgen
del Carmen
de La Legua
el Título de
Reinas de
Reinas,
y en medio
de tanto
fervor,
broto de un
corazón
Amante de
María, una
idea que
había de
cristalizarse
en la
Apoteosis de
la
Coronación
Canónica y
Pontificia.
El Señor
Emilio de
Armero
Guzmán,
Subdirector
de Culto,
deseando
perennizar
en algo que
fuera
imborrable,
la histórica
visita de la
Virgen a la
Capital de
la
República,
con el
aplauso de
toda la
Hermandad
de
Cargadores
de Nuestra
Señora del
Carmen de La
Legua, en
Sesión
Solemne del
día Viernes
10 de
Noviembre de
1950,
propuso la
idea de
Coronar
Canónicamente
a la Imagen.
Inmediatamente
se
constituyó
una Comisión
para dar los
primeros
pasos a la
realización
de tan feliz
idea. Estuvo
integrada
por los
Sres. Emilio
de Armero
Guzmán,
Teodoro Ruiz
Flores y
Oscar
Hidalgo
Saletti.
Esta
Comisión
Provisional
y el Comité
Oficial que
más tarde se
formó,
habrían de
preparar, la
gran
Solemnidad
de la
Coronación
que habría
de redundar
en provecho
de los
numerosos
devotos de
la
Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua.
Una
devoción tan
recomendada
por los
Sumos
Pontífices y
en especial,
por el
actual
felizmente
reinante; Su
Santidad el
Papa Pío XII,
quien con
motivo de
las fiestas
Centenarias
del
Escapulario,
dirigió la
palabra al
mundo entero
y en
especial, a
los
Superiores
de la Orden
Carmelitana
en Carta que
transcribimos.
Amados Hijos
Salud y
Apostólica
Bendición
“Nadie
ignora
ciertamente
de cuanta
eficacia sea
para evitar
la fe
católica y
reformar las
costumbres,
el amor a la
Santísima
Virgen Madre
de Dios,
ejercitado
principalmente
mediante
aquellas
manifestaciones
de devoción,
que
contribuyen
en modo
particular a
iluminar las
mentes con
celestial
doctrina y a
excitar las
voluntades a
la práctica
de la vida
cristiana.
Entre éstas
debe
colocarse,
ante todo,
la devoción
del
Escapulario
Carmelitano,
que, por su
misma
sencillez al
alcance de
todos y por
los
abundantes
frutos de
santificación
que aporta,
se halla
extensamente
divulgada
entre los
fieles
cristianos.
Por esta
razón, hemos
recibido con
gran alegría
la noticia
de que, con
motivo del
Séptimo
Centenario
de la
Institución
del
Escapulario
de la Virgen
Madre de
Dios del
Monte
Carmelo, los
Hermanos
Carmelitas,
así Calzados
como
Descalzos,
han
dispuesto de
común
acuerdo
celebrar con
gran fervor
solemnes
cultos
religiosos
en honor de
la misma
Bendita
Virgen
María.
No sólo por
nuestro
constante
amor a la
Madre de
Dios, sino
por haber
pertenecido
desde
nuestra
infancia a
la Cofradía
del mismo
Escapulario,
aprobamos
con sumo
placer esas
piadosas
iniciativas,
deseando
para ellas
abundantísimos
favores de
Dios. Y, en
verdad, no
se trata de
un asunto de
poca
importancia,
sino de la
consecución
de la vida
eterna en
virtud de la
promesa
hecha, según
la
tradición,
por la
Santísima
Virgen; se
trata, en
otras
palabras,
del más
importante
entre todos
los negocios
y del modo
de llevarle
a cabo con
seguridad.
Es,
ciertamente,
el Santo
Escapulario
una como
Librea
Mariana,
prenda y
señal de
protección
de la Madre
de Dios.
Más no
piensan los
que visten
esta librea
que podrán
conseguir la
salvación
eterna
abandonándose
a la pereza
y a la
desidia
espiritual,
ya que el
Apóstol nos
advierte:
“Obrad
Vuestra
Salvación
con Temor y
Temblor”.
Todos los
Carmelitas,
por tanto,
así los que
militan en
los
claustros de
la Primera y
Segunda
Orden, como
los
afiliados a
Tercera
Orden
Regular o
Secular y
los
asociados de
las
Cofradías
que forman
por un
especial
vínculo de
amor una
misma
familia de
la Santísima
Madre,
reconozcan
en este
memorial de
la Virgen un
espejo de
humildad y
castidad;
vean en la
forma
sencilla de
su hechura
un compendio
de modestia
y candor;
vean, sobre
todo, en esa
librea que
visten día y
noche,
significada
con
simbolismo
elocuente,
la oración
con la cual
invocan el
auxilio
divino;
reconozcan,
por fin, en
ella su
consagración
al Corazón
Sacratísimo
de la Virgen
Inmaculada,
por nos
recientemente
recomendada”.
Pío Papa XII
Por esta
carta de Su
Santidad,
podemos
deducir, la
gran
devoción del
mundo entero
a la Virgen
del Carmen y
su
importancia
para la
salvación de
nuestras
almas.
Y si en
todas partes
se ama a la
Virgen del
Carmen, en
el Callao de
una manera
especialísima,
la que se
exteriorizó
en forma
solemne, con
motivo de
la,
“Efemérides
Carmelitana,
Coronando a
la Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua”.
Con este
ambiente
propicio
comenzó la
organización
y un año más
tarde,
después de
un arduo
trabajo por
parte de las
Autoridades
Eclesiásticas,
Políticas y
Edilicias,
la Hermandad
de
Cargadores
de Nuestra
Señora del
Carmen de La
Legua, sus
Miembros
Honorarios,
Instituciones
Religiosas,
el Comité
Provisional
de la
Coronación,
el Comité en
el Callao
Pro Sétimo
Centenario,
Sindicatos,
Centros
Obreros y
Devotos de
la Santísima
Virgen, se
hizo
realidad lo
que nosotros
llamamos la:
Solemne
Coronación
Canónica y
Pontificia
de la
"Santísima
Virgen del
Carmen de La
Legua"
Excelsa
Patrona de
la Provincia
Constitucional
del Callao
(1)
Nuestra
Señora de la
Nube. Imagen
que se
encuentra en
la parte
posterior
del Anda del
Señor de los
Milagros.
Con ocasión
de estas
Solemnidades
del Año
Santo, en
procesión
extraordinaria
por primera
y única vez
salieron
ambas
imágenes
pero en
forma
inversa.
La
concentración
Mariana así
lo disponía.
Lima y el
Mural de
Pachacamilla.
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