Nuestra Coronada Canónica y Pontificia la

"Santísima Virgen del Carmen de La Legua"

Excelsa Patrona de la Provincia Constitucional del Callao

Madre de Nuestro Pueblo

Callao - Perú
Bendita Presencia Desde 1606

¡Gracias, Bendita Madre de Dios!

   

» Página Señor del Mar
» Página Principal

» El Monte Carmelo
» Nuestra Señora Año 1251
» Solemnes Cultos Historia
» Santuario del Carmen

» La Hermandad

   » Dogma de la Asunción
   » Su Santidad Papa Pío XII
   » Preliminares Coronación
   »
La Solemne Coronación
   » Paseo por el Mar

   » Homenajes en Lima
   » Patrimonio Artístico

» Oraciones
» Primer Encuentro Carmen
» Bodas de Oro Coronación
» Solemnidad 400 Años
» Documentos Históricos

» Galería de Imágenes
» Bibliografía

Solemnes Cultos e Historia de la
Virgen del Carmen de La Legua

No existen datos históricos ciertos y documentados acerca de la Imagen de la Santísima Virgen del Carmen de La Legua. Para referir la fecha más exacta, nos remontaremos al año de 1606.

De nuestra Madre Patria, España, nos enviaron, la primera Imagen de Nuestra Señora del Carmen; sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados, no se ha podido precisar el año o el día de su arribo al Puerto del Callao, para luego instalarse en su Ermita o Capilla de La Legua. Los archivos, desaparecieron, en su mayoría por las catástrofes de la naturaleza.

Además, una de las más recordadas por su destrucción total fue el terremoto y maremoto del 28 de Octubre de 1746 que le costo al pueblo la muerte de 4,800 habitantes, sobreviviendo tan solo 200 personas, 19 buques de la Armada Española fueron varados y destruidos. Dos olas gigantes una de ellas de 20 metros de altura destruyeron totalmente al Callao, eran las 10.30 de la noche y las aguas del mar llegaron hasta la Legua. A raíz de este suceso, apareció de pronto, sin partida de nacimiento, la hermosa Imagen del "Señor  del Mar" Patrono Jurado y Protector del Callao, que es materia de otra investigación, además comparte  algunos momentos en esta historia.

Nuestra Señora del Carmen de La Legua.

La tradición la llama, Nuestra Señora del Carmen de La Legua, Excelsa Patrona del Callao y como tal ha sido Coronada Solemnemente el 7 de Octubre de 1951, ante una compacta multitud que no acepta comparaciones. La devoción a la Virgen del Carmen es universal y de todos conocido su Santo Escapulario. Pero si en el mundo entero tienen veneración por la Virgen del Monte Carmelo, en el Callao y Lima muchos fieles tienen esta devoción con el título popularísimo de Nuestra Señora del Carmen de La Legua, cuyos orígenes históricos se trata de aclarar.

Para ilustración del público se les dará a conocer una versión sobre la Imagen, bastante aceptable y es la siguiente: “Un navegante, hace tres siglos, surcaba los mares de nuestro litoral, conduciendo un buen cargamento de maderas, pero no se ha podido precisar si fue en el norte o en el sur del Callao, donde estuvo a punto de naufragar con su propio barco y con todo su contenido. El capitán, ante el peligro tan inminente invocó el Santo Nombre de Nuestra Señora del Carmen, Patrona  de los Navegantes, prometiéndole con toda su fe, que en el primer puerto que encontrara, desembarcaría y con el producto monetario al vender las maderas que traía, le construiría una ermita o capilla. El puerto que encontró, fue justamente el Callao. En aquellos tiempos para trasladar las mercancías entre el Callao y Lima, solo se contaba con carretas haladas por mulos. El capitán del barco de nuestra referencia para trasladar sus maderas, contrató varias carretas en las que colocó su mercancía y partió a Lima; pero al llegar al sitio donde actualmente se levanta el Santuario, los mulos no quisieron avanzar hacia Lima ni retroceder al Callao. Entonces el capitán, frente a esta situación imprevista, se decidió, como sitio elegido y providencial, a construir la capilla que todos conocemos”.

Tal vez tenga importancia el hecho de haber construido la Capilla entre Lima y el Callao, el lugar equidistante de ambas ciudades y frente a las Huacas de las que muchas veces se han mencionado, señalándoles la importancia que deben haber tenido en los legendarios tiempos del Incanato, como en los de la Colonia, como lugares estratégicos de observación del litoral Chalaco. Pues, sin mayor esfuerzo mental se viene a admitir que la navegación era muy frecuente y no solo por necesidades comerciales, sino también, para efectuar actos de piratería tanto de los peruanos, como de los aventureros y piratas extranjeros que al desembarcar en tierra chalaca, efectuaban  robos de toda clase para luego huir, con el botín obtenido, a otros mares y tierras y gozar de los beneficios de los pillajes.

La procesión de la Virgen del Carmen siempre ha tenido en el Callao una preparación muy grande y han sido nuestros antecesores los más celosos defensores de su sagrado culto.

Cuenta la tradición que la "Virgen con el poder y la gracia de Dios expulso al diablo de la Carretera Colonial", que entonces aterraba en su recorrido porque estaba poseída del demonio. Una vez el pescador Taita Chanque, residente en el Callao iba en burro llevando pescado fresco a Lima, cuando por el camino, a la altura de la Iglesia de La Legua, se encontró con una criatura que con infinito desconsuelo lloraba abandonada. Al ver al angelito el humanitario pescador se condolió y dijo, protestando: “que malas son las gentes, y cómo botan a la intemperie a sus pobres hijos...”. Se bajó del burro y con paternal cuidado arrullándolo en sus brazos lo acariciaba con pena. La criatura abrió los ojos y volviéndose al pescador le dijo: “Mira mis dientes”.

Taita Chanque que lo miró absorto, petrificado, vio que cada diente en la boca abierta, era una brasita de candela. Sintió que se asfixiaba y que su pecho le quemaba. Entonces, arrojó al suelo a la criatura y sintió una explosión. Al día siguiente, unos agricultores hallaron semimuerto al desventurado Chanque.

Con los cuidados que se le prodigaron refirió su triste desventura, y poco a poco fue perdiendo la razón.

¡Había cargado al diablo que la Virgen del Carmen arrojaba publica y definitivamente de la carretera!

Los milagros hechos por la "Virgen del Carmen de La Legua" se cuentan por centenares. Creemos que uno de los que más se han destacado es el de Magdalena Baldeón. Esta mujer se casó con un Chino en el Perú, se embarcaron para la China y allá su marido la quiso tener como una esclava. Devota de la Virgen, con la seda que se había conseguido no tenía mayor preocupación que la de hacerle un manto para traérselo a su vuelta a la patria lejana.

Las ofensas fueron tan humillantes que la esposa herida por tanta crueldad protestó, pero el marido ya había dictado su sentencia, Magdalena estaba condenada a muerte. No falto un alma caritativa que le hiciera conocer el trágico fin que le esperaba; no tenía posible escapatoria. Sin embargo tomo el manto bordado con sus manos, se encomendó a la Virgen del Carmen y fugó. No conocía el idioma, apenas se dejaba entender. Pero, por donde iba no encontraba sino facilidades, atenciones, auxilios, que sólo la Virgen podía darle por distintos cauces. Llegó al Callao y el manto que la devota Baldeón le puso a la Virgen llevaba el presagio de un milagro excepcional.

Después, ya en la República fue también la Virgen del Carmen la que iluminó con sus gracias a todos los valientes que de Lima llegaron al Callao para enfrentarse a la Escuadra Española el 2 de Mayo de 1866.

Es indudable que un pueblo fervoroso como el pueblo limeño al pasar por la única carretera que entonces existía tenía que invocar el auxilio de la "Virgen del Carmen de La Legua", cuyo manto protector abarca hasta ahora la tierra y el mar del Callao.

No de otro modo se explica la bravura de esos hombres hasta lo imaginable cuando la acompañan esas dos fuerzas extraordinarias que son el amor a Dios y el amor a la patria.

En Cosas del Callao, nos cuenta el Coronel Néstor Gambetta, Senador de la República por el Callao la clásica procesión:

“El 16 de Julio en que el mundo católico celebra la gran festividad de la Santísima Virgen Carmelita, el Callao vibraba de júbilo, porque sacaba en triunfo de la Iglesia de La Legua a la Iglesia de la Matriz, a la abogada de los culpables en el pecado mortal, que llena de bendiciones extendía sus divinas manos sobre todo el pueblo.

Las imágenes de la Virgen y de San Rafael eran tapadas con vistoso géneros.

Se les conducía hasta la calle Vigil, en donde la esperaban innumerables devotos con   cirios encendidos. Aquí se quitaban las gasas, se prendían las velas, se regaban de flores las andas, se organizaba, si se quiere, la procesión. Ya en camino al corazón de la ciudad, el gentío iba engrosando y engrosando.

Unos esperaban en las bocacalles el paso de la Virgen, impacientes y nerviosos, porque no veían la hora de recrear el espíritu ante el nacarado rostro de la amantísima Virgen. Un run run de inquietud se cierne en el espacio, cuando de pronto surge un ¡Ahí viene la Virgen! ¡Ya viene!.

Efectivamente, ya avanzaba la procesión. Se escucha dulcemente, como música celestial, el eco del maestro arica, y confundidos los cánticos de los devotos. La multitud en un vaivén uniforme se acerca lentamente; aparecen los monaguillos, las hileras ordenadas y las primeras devotas que portan cirios cuyas llamas guarecen forros de papel a manera de sombreros con la copa hacia abajo.

El olor a sahumerio y a incienso impregnan el aire. Pasa San Rafael que cargan cuatro macetones robustos. Se detienen a un golpe de martillo dado por Pan Frío, quien los manda. Descansan un rato y dos golpes de martillo indican que la procesión debe continuar la marcha.

La procesión avanza, al paso de la Virgen, con su túnica cabritilla, su cinturón negro ceñido, su escapulario, su manto blanco, el niño Dios hecho un anís en sus brazos, se escapa de los labios un grito de admiración: ¡Que linda esta la Virgen! ¡Este año está más bonita que nunca! ¡Vela a Nuestra Señora del Carmen...!.

Ya ha llegado la procesión hasta la calle Cóchrane. Las encomenderías de los chinos tiene listas enormes gruesas de cohetes colocadas en las astas de la bandera para prenderlas en el momento preciso. ¡Que alegría!.

Los sacerdotes yendo y viniendo ponen en orden las filas con oportunas indicaciones de palabras y por señales; negras sinceramente devotas están indignadas por la mala crianza de algunos jovencitos que con disimulo y por la espalda les apagaban las velas; guardias atentos abren calle, y se encuentran preparados para hacer sentir al primero que se descuide, todo el peso de la vara de la ley. En tanto, de ese apiñamiento de gentes que rodean el anda, sale de nuevo y se esparce y se eleva, como una reacción  a la fatiga, el canto clásico:

Salve, salve, cantaba María que más pura que tú solo Dios,
y en el cielo una voz repetía: Más que Tú solo Dios, solo Dios.
Con torrentes de luz que te inundan los Arcángeles besan tus pies,
las estrellas tu frente circundan y hasta Dios complacido te ve.

De los balcones engalanados con encajes, cortinas y terciopelos, las familias arrojan flores y pétalos a la Virgen procurando que caigan sobre su corona, sobre sus vestidos, y sus pies. Los hombres descubiertos muestran en sus rostros honda devoción. Pan Frío como guía del camino impone su autoridad a ratos, con mucha diplomacia: ¡Apúrense, hermanos que vamos a llegar muy tarde! ¡Arriba, hermanitos, que se viene la Virgen!.

Llega la procesión a la Iglesia Matriz, funcionan las mesas de limosnas presididas por la Sra. Garay, en la que se depositaban óbolos, recibiéndose en cambio, pastillas, estampas, detentes, escapularios o ramitos de flores.

Hasta el tres de Octubre se efectuaba el Triduo, con misas, recitaciones, letanías, sermones  y bendiciones. El primer Domingo de Octubre salía la procesión al hospital de Guadalupe, a visitar a los enfermos. En este recorrido pasaba la Virgen bajo dos arcos preciosos levantados por los pescadores en la esquina de Constitución y Montevideo, en el antiguo Volcán de Nápoles, y en el Paseo Garibaldi, muy bien hecho y muy bien pintado, con motivos cristianos. En esos arcos estaba la gran Nube que se abría al paso de la Virgen dejando en libertad blancas palomas y soltando décimas que todos agarraban:

Virgen Santa del Carmelo Reina de mi salvación,
en mi postrera agonía ten de mi compasión...
Madre mía del Carmelo tu devota agradecida
que te ruega con anhelo: ¡No la vayas a olvidar!

El segundo Domingo de Octubre regresaba la Virgen al Santuario de La Legua. Se veían personas que caminaban descalzos, de rodillas, que echaban trigo a los zapatos para martirizarse sin la menor queja. Muy conocida fue la mujer vestida de negro que causaba cierto recelo y a la que se le conocía por La Resucitada. Se llegaba a La Legua pasada la 1 de la tarde. Se realizaban los oficios religiosos y las ceremonias finalizaban dentro de la compostura más perfecta.

¡A almorzar! ¡A ver, las viandas!. A ocupar las mesitas entoldadas, para limpiar las fuentes repletas de guisos criollos o a poner el mantel al aire libre sobre la grama en los amplios potreros, teniendo cuidado de que no aparezcan los novillos.

Por todas partes se van formando circulitos de gentes que se aprietan más y más a medida que se desatan sendos paquetes que guardan butifarras de gallina y de chancho, salame aceitunas, queso fresco, pan, mucho pan. Se nutren de consumidores los puestos ambulantes con dos bancas corridas y techos de lona, adornados con gallardetes multicolores.

Desaparecen por doquiera unos tras otros los platitos de causa, de mondonguito con arroz, de papas con ají, de charqui con ollucos bien picantes. Se bañan en chicha morada y de jora los sedientos estómagos, el olor del anticucho sube a las nubes y el apetito se dilata como el horizonte. En sitios escogidos suena la guitarra. Bajo un árbol coposo, otros cantores, se preparan.

Por donde se lleva el terreno está salpicado de seres humanos. Rodeados de curiosos, entre los que abundan los chiquillos, los cachimbos del Maestro Arica, se disputan las mejores piezas de música con los del Maestro Pedemonte. ¡No hay peor enemigo que el del oficio!.

A las 5 de la tarde ha terminado todo. La mayor parte de los devotos regresan a pie en una caravana alegre y polvorienta que trae paz en el alma y tranquilidad en la conciencia. Los amigos van despidiéndose a medida que van llegando a sus hogares o a sus proximidades.

¡Si nos vemos hasta el próximo año, si estamos vivos! ¿Por qué no vamos a estar vivos...? ¡Adiós!. En casa de muchos devotos se armaban grandes fiestas, pero en ninguna, las reuniones eran más sostenidas que en el callejón sin fondo de San pedro y San Pablo.

¿Cuántos arrepentidos habrían llegado a la Virgen...? ¡Solo Ella lo sabía!.

¿Cuántos demandarían por su intermedio se hiciese para ellos la justicia de la tierra...?

Esa justicia, que no todos reciben, teniéndola; o la otra... cuyo epilogo escuchamos una tarde:

¡Virgencita del Carmelo: un hombre falto a mi madre, la falta lavé con sangre, el juez me mandó a presidio...
y el juez también tiene madre...!”

Esta remembranza, pertenece quizás a fines o comienzos del año 1900, cuando apenas se tendría 15 o 20 años de edad. Antiguamente, cualquiera cargaba el anda, que en aquella época eran de madera. Hoy se respetan los reglamentos y tienen derecho a cargar las andas de la Virgen, únicamente los que pertenecen a la Hermandad de Cargadores de Nuestra Señora del Carmen de La Legua.

En las concurridísimas procesiones anuales de Nuestra Señora del Carmen de la Legua, se observa al Arcángel San Rafael presidiendo y precediendo las procesiones, tanto de venida como de regreso a su Santuario. Se ha indagado sobre la razón de esta práctica sin obtener una cosa segura, todos los fieles lo ven, pero nadie da una explicación satisfactoria.

Alguien asevera y es lo más seguro, que tal práctica tiene su explicación en que San Rafael ha sido el Patrón de los Pescadores Chalacos, se menciona este hecho como una referencia general de todos, por lo que tiene muchos visos de realidad.

El "Arcángel San Rafael".

Antiguamente delante del Arcángel San Rafael, iba una barquichuela, llevada por los pescadores y al llegar a algunos puntos principales de la ciudad, hacían reventar cohetes anunciando la llegada de la Virgen.

Además, para interpretar en las procesiones la presencia del Arcángel, puede tener sus símbolos y significados místicos: “el báculo es el símbolo del viajero para defenderse de los peligros espirituales y materiales y así de su largo y peligroso viaje; en cuanto al pescado, hay que tener presente que sus vísceras: corazón, hígado e hiel sirvieron para devolver la vista a Tobías anciano, por bueno y justo, pues hacía obras buenas y agradables a los ojos de Dios, por lo que le bendijo a él y a su hijo”.

E aquí el pasaje bíblico: “El anciano Tobías, caído en la mayor pobreza, envió a su hijo a cobrar una cantidad de dinero, que habían prestado a un Hebreo de nombre Gabelo, el cual vivía entonces en Rages.

Tobías dio a su hijo por guía a un joven de aire afable, modesto y dulce, que se había ofrecido para acompañarlo. Ellos no le reconocieron, pero era el Arcángel Rafael en forma humana.

Yendo de camino, el joven Tobías hijo bájose a un río a lavarse; he aquí que un monstruoso pez se lanzó a devorarle. Tobías huyo espantado, pero el Arcángel le dijo: agarrado, ábrelo y guarda el corazón, la hiel y el hígado, porque serán muy útiles medicamentos., y así lo hizo Tobías. Llegados a Ecbatana, ciudad de Media, El Arcángel condujo a Tobías a casa de un pariente suyo, dueño de muchas riquezas, que tenia una hija única. Y como Dios tenia dispuesto, hizo que el joven se desposara con aquella virtuosa doncella. El Arcángel mientras tanto se fue a Rages para cobrar el dinero de Gabelo.

Cobrado el dinero y celebradas las bodas, el Arcángel y Tobías se apresuraron a volver acompañados de su esposa, que los seguía con sus criados y numerosos camellos. La madre de Tobías subía cada día a la cima de una colina, desde donde podía verse en lontananza, para ver si venia su hijo. Y percibiéndole, corrió presurosa a su casa a decírselo al pobre padre. Poco después llegó el perro, compañero fiel del joven viajero, dando saltos en señal de alegría.

Entonces el anciano padre se levantó, se hizo conducir al encuentro del hijo amado, y padre y madre abrazaron al hijo, llorando de alegría. Después el joven Tobías, como el Arcángel se lo había prevenido, tomó la hiel del pez y ungió con ellos los ojos de su padre, que recobró la vista y pudo ver de nuevo al hijo querido, a su esposa, a la agraciada, rica y virtuosa nuera, por lo que todos sintieron un júbilo indecible.

Pensaron entonces los padres de Tobías en la manera de compensar al compañero de su hijo. Le rogaron aceptara la mitad de sus bienes; pero éste rehusó toda recompensa y manifestóles que era el Arcángel Rafael. Al oír esto, cayeron todos con el rostro en tierra y adoraron a Dios. Dióles el Arcángel el saludo de paz y desapareció”.

Acaso no hay también malos espíritus en las procesiones y el "Arcángel San Rafael" es el Pregón Angelical que anuncia a los fieles la venida de la Virgen, Madre de Dios.

Como siempre, "Nuestra Señora del Carmen de La Legua" iluminará con su pureza, muchas ilusiones, muchas esperanzas...

Subir Subir

Web del Señor del Mar del Callao. Derechos Reservados.